25.11.05

Letras para mis oidos

Pocas veces lo he dicho, y me he guardado las ganas. Me encanta leer las letras de las canciones. En muchas ocasiones clavan sentimientos, situaciones, historias... Las uso como regalo a amigos (con su música), como frases apuntadas en una servilleta si la escucho en un bar, las memorizo y pongo fragmentos en mi messenger, como título a una noche, como reflejo de una época...
Así que dejo aquí una. Porque dice más de mi que lo que yo pueda ahora escribir. Porque está ahi para algo y porque me gusta compartirla.
A ver si sabeis de quien es... (no vale mirar en el google)
...Prefiero salir a ganar, a quitarme de en medio
hoy prefiero empezar a pensar que me quedo de paso
asustado de ser lo contrario de lo que soñé
con las manos manchadas de barrio
con el gesto cansado,
de tanto que lo intenté.
Y yo sin decir nada, con hambre de pecado
cantando de garganta y con la posibilidad de conseguir hacerte daño.
Y tu sin decir nada, sin ganas de verano
con ansia de revancha y con la posibilidad de que me estés envenenando.
Hoy prefieres hablar por hablar, yo prefiero el silencio
menos mal que a la larga callar me mantuvo despierto
encantado de ser lo contrario de lo que soñé,
la guitarra debajo del brazo y sangrando los dedos
de tanto que lo intenté.
Y yo sin decir nada…
Hago un estudio de la situación sin reparar en gastos
hago un esfuerzo para estar mejor y no me pidas tanto, no...

21.11.05

Cápsulas de tiempo invivido

Un duende sube el volúmen. Comienza a sonar... "Both Side Now" de Joni Mitchell.
Tardan los semáforos la media de minuto y diez en cambiarse de verde a ámbar, para finalizar colorados. De pequeña solía pisar solo las franjas blancas del paso... pensaba.
De frente, tú. Sonries. Sigo mirando el asfalto del camino, decorado con el vaho que sale de mi boca por el frío. Mis manos en los bolsillos. Echas un paso atrás, como queriendo prolongar mi llegada a ti. Y yo alzo la vista, y te veo. Me paralizan tus ojos. Saco una mano y me recoloco el gorro de lana hacia delante, dejando al descubierto algunos mechones de mi flequillo. No sé si sonreir, pero presiento que mis ojos reciben con mayor fuerza el frío y no se resisten a parecer cristalinos. Vaga forma de justificar la emoción. Me paro frente a él. Reimos. El abrazo llega a los segundos, torpe, impreciso pero cálido. Y su olor me invade. Y mi olor le hace cerrar los ojos. Seguimos mirándonos con la torpe sonrisa en los labios resecos del invierno, ansiosos los unos de los otros. Nadie dice nada. El semáforo vuelve a dar pauta a un sinfin de ruidos de motos y coches que hasta ese momento no habíamos oido. Y de repente todo eso nos molesta, él habla por fin:
- ¿Has desayunado?
- Esperaba hacerlo contigo-contesto.
Hacia tres años que no nos veíamos. Absolutamente nada haría presagiar este reencuentro. Nada. Y a las 8.37 tomabamos café y colacao en la mesa más lejana del bar dos calles más abajo de donde nos encontramos. Hablamos de todo: qué hacía allí, cuanto tiempo hacia que vivía allí, de su nuevo trabajo, del Madrid, de los carnavales, del hotel, del verano, de nuestros coches, de las juergas, de mi pelo, de mis nuevas gafas, de su hermana, de la mía, de los emails mandados, de los que no llegaron, de porqué no respondió, de su exnovia, de mis relaciones pasadas... Y cuando apenas estaban al día de sus alejadas vidas, hablaron de lo que quedaba del día: de donde almorzarían, de donde comprar un flexo para mi estudio, de qué metros coger para no dar tantos rodeos hasta el centro comercial, de si podíamos ir a comernos un brownie al sitio aquel de aquella vez, de donde me llevaría a cenar y dónde dormiríamos ("en mi casa", me dijo y sonrió)...
Salimos de la cafetería y mientras me colocaba él mismo la bufanda y me cogía la mano y me la metía en su bolsillo, cruzabamos el semáforo que acababa de ponerse en rojo pasión.
Al minuto y diez, los coches volvían a proseguir su camino, acelerando, pitando al de delante que no ha visto el verde. La vida seguía exactamente igual para ellos que antes de parar.
Para ellos.

Evidencias evidentes

- Beber y llorar para darte cuenta de que algo no anda demasiado bien.
- Mi movil con el silenciador conectado y sin cambiarlo desde hace más de un mes. Ah! y con casi la misma cantidad de dinero...
- Que en una noche me digan en tres ocasiones lo fría y cortante que soy.
- Que me guste tanto una canción en el coche que tenga en el mismo cd tres versiones de la misma y de ahi que solo escuche la pista 1,11 y 13.
- Que mi inseguridad se desborde y ocupe terrenos donde no debería nunca traspasar.
- Que reconozca sentirme mejor pero que siga sin saber como acabar con determinados fantasmas.
- Que aún me duela.
- Que tenga insomnio por no saber que hacer con mi futuro más inmediato.
- Que busque fuerza en un libro, el "Confessions..." de Madonna y el chicle Orbit de menta extra.
- Que se me amontonen palabras y me salgan a borbotones en los momentos más impuntuales.
- Que llegue a plantearme si sé o no sé recibir bien una crítica a estas alturas.
- Que me cabree con alguien injustamente porque haga unos planes en los que no puedo entrar por compromisos personales y profesionales.
- Que siga viendo reflejada mi historia en algunos episodios cotidianos.

Definitivamente no hay sigo una buena semana. Pero finalizó.
Llegó otro lunes.

13.11.05

Cuentos nunca contados


La cicatriz en su labio superior, que llené de besos y caricias en la madrugada de un camping inesperado, compartiendo caseta para dos, y tu declaración.
Habrán pasado cinco años y hoy una canción me ha traido tu recuerdo. Caminabamos despacio por Aranjuez, y yo sentía por dentro que todo tenía melodía, que sonaba Rodrigo de fondo, y tú y yo dándonos y devolviéndonos miradas entre una sala y otra mientras duraba la visita. Eso pasó un mes antes del camping, pero ya allí mismo te sentía, el calor de tus manos nerviosas atravesando de arriba a abajo mi espalda... En Aranjuez, a sólo medio metro de mi, te sentía tan adentro... En aquel momento, me querías como tu princesa y yo, yo era prisionera de otro.
La visita se alargaba, tu mirada me estremecía, tanto que me asfixiaba guardar las formas, la sonrisa se me salía por los cuatro costados, el Salón de los espejos me repetían tus ojos negros, tan negros como profundos, todos ellos iban a mí, a mí, y me rompían de deseo hacia tí. Y mi inocencia, mis malditos prejuicios, los tuyos, los de ambos que conjugados no daban más que torpezas, y tu voz "Ven". Y allí, donde la marquesina de los balcones forrados de telas isabelinas parecía dar una semioscuridad, me intentaste coger la mano, primero rozándome el codo con tus dedos, luego bajando tu mano hacia la mía que se entrelazaron torpemente, como pretendiendo fundirse, apretandose por décimas de segundos, después se soltaron. Te retiraste de mi espalda, y seguiste la visita. Y yo me recomponía cuan presa y sofocada por la pasión contenida, sintiéndose Juana la loca cuando vió por primera vez a su esposo el Hermoso el día de sus nupcias, sintiéndose dichosa, princesa dichosa.

Ha pasado tanto tiempo Charli que casi no reconozco esa forma de actuar contigo. El cambio de esa niña que no quería ir en contra de ninguna ley (la fidelidad ficticia) y que pensaba que los palacios solo tenían vida en los cuentos y las peliculas de hollywood, y de repente verme hoy, dispuesta a ir en contra de cualquier regla que genera prejuicios estúpidos, normas de comportamiento absurdas, autenticas formas de contención, reminiscencias inquisidoras hacia brujas y rameras de antaño...

Esto no es más que... mostrar cuánto me llena de rabia darme cuenta todo lo que me contuve contigo, de cuánto malgaste en pensar en el tal y cual, sin disfrutar lo que tenía delante, sea el detalle que fuese, por diminuto y más preciado que pareciese, tus labios gruesos, carnosos, que querían absorverme, y yo con la mente en otra parte. Siempre suelen contestar eso de que no hay que arrepentirse de nada del pasado. Pero cuando uno mira atrás con nostalgia, esconde el deseo de haber querido cambiar aunque sea una pequeña parte, o una grandísima parte.
Esto no es más que... darme cuenta de cómo te hice daño, y de lo mucho que me gustaría hoy saber dónde estás para decirtelo así sin más. No es una declaración de intenciones lo que te expondría, sino mi más sincero reconocimiento de que fui yo quién jodió el cuento de la princesa comprometida, el príncipe de la cicatriz en el labio y el palacio de Aranjuez.

12.11.05

Sin Equipaje

Necesito salir de aquí... No sé como decirlo ya!

Irlanda? Madrid? Sevilla? Salamanca?

¿De qué huyo?¿A qué me dirijo?

¿Es el momento?


8.11.05

De camino

Me he preguntado muchas mañanas cuántas personas de éstas que te cruzas para ir al trabajo o a clase, detendrá sus pensamientos y pensará en ti, invadido por una espontánea y terrible necesidad de saber quién eres, a qué te dedicas, a dónde te diriges, cual será tu nombre, si estas comenzando bien el día, si te encuentras triste... Te chequea en cuestión de segundos, según tu forma de vestir, la manera de mirar al suelo, si te encuentras distraído o estás fijamente observando a alguien en la otra acera que no se percata de tu vigía. También por los andares, por la forma de atusarte el pelo, la manera disimulada de recolocar las líneas de la falda en su posición correcta, o si frunces el ceño porque los zapatos te molestan.
Me pregunto si alguien lo hará conmigo como yo lo hago tanto al día, casí sin querer, como un ejercicio práctico y vital para hacer más ameno el camino de mi casa al hotel y del hotel a mi casa que realizo unas cuatro veces diarias. Y hoy me detuve en ella en especial, porque iba exageradamente maquillada, porque se le ceñia tanto la blusa que se le formaban ochos en el pecho y la tripa, porque la conocía de vista, de años atrás, cuando trabajaba en la copistería que tanto frecuentaba con mi amiga Lourdes porque estabamos enamoradas del dueño. Él siempre estaba allí, a veces parecía que supervisaba todo lo que ella cada mañana iba haciendo mejor... hasta que la relación profesional que mantuvieron pasó a ser personal, y Lourdes y yo a odiarla a muerte y ponerla a parir cada vez que la veíamos. La realidad es que hacían una pareja perfecta, jóvenes y guapos, con trabajo, simpáticos (aunque me pesaba reconocerlo, la chica tenía don de gentes)... Y como lo suyo precisamente no era pasar desapercibidos, y menos a raíz de la morbosa relacion que tuvieron, tampoco me sorprendí mucho cuando la ví embarazada, y un año después ver colgada una foto plastificada a tamaño poster de su hijo, como una especie de prueba evidente de su amor, de su consolidación como la pareja del año, del lustro, del siglo que apenas estaba acabando...
Han pasado unos años ya. Ayer se me cruzó en el semáforo con el niño de la mano llevándolo para el cole, y hoy sé que el destino definitivo no era dejarlo en la puerta sino en manos de su padre, que lo montaba en moto y partían dirección centro. Hacen unos años que se separaron, él esta hecho un putero, ella tiene un nuevo trabajo en el periódico local y está liada con su nuevo jefe. Podreis pensar todo lo que queraís, podeis sacar más miga que el tomate a esta historia... pero en los días que llevo viéndola, la he "escaneado" y he creado mi historia en base a los datos reales que sé... Sólo me faltó ver su mirada hacia él cuando le daba al niño para darme cuenta de que ese excesivo maquillaje que la ha hecho madrugar quince minutos antes, la ropa ceñida y los andares felinos que le daban esas botas en punta de alto tacón sólo intentaban mostrarle a él lo que por su parte se estaba perdiendo, de que aún no le ha olvidado, de que por mucha camas en las que pudiera caer, ninguna será como ella, ninguno será como él... seguirán dándose cuenta de que, siguen siendo la 'pareja perfecta', sin ser pareja, aunque pase el tiempo, y su única conversación sea decidir a qué hora recoge al chico para llevarlo al colegio.

3.11.05

Pan con queso

70gr. de queso Payoyo
1 rebanada de pan de molde
1 pizca de habilidad
1 horno
El título no viene a reflejar nada de lo que aquí vaya ahora a comentarse, estoy cenando mientras escribo, estoy cabreada mientras escribo, me surgen mil maneras de expresarme y de nuevo la sombra o el miedo a no saber si sabré explicarme bien,aunque la esquivo:ahora mismo no me importa. Me la suda si nadie me entiende, es más, en otra ocasión, me intentaría justificar ante determinadas acciones a más de uno/a que pueda leer esto.
En una parte de mi, de esas recónditas partes que tenemos, escudriñadas bajo mil capas de dermis... un fondito (porque todos tenemos fondo!) donde creí algo, donde una semillita de esperanza aguardaba sin más pretensión que lo que ella en sí era. A tomar por culo todo! porque me cansé de agachar la mirada, de bajar lentamente mis largas pestañas, de que el cuento fuera cuento, sin finales, y ahora empiezo a entender que sin principios. Te rezuma la miseria por los cuatro costados...
Y sumamos la indecisión en momentos puntuales de este día, con tres tarjetas de visita en una mano, dos email por contestar y un disquette al que me permiten ponerle mi nombre y mi departamento. Tuve que parar en seco en una de las tripas del hotel, en la semioscuridad de una lámpara halógena que timbreaba y la intensidad de la rozadura que me hacía el zapato derecho. Y respiré, y con el nudillo de una mano bloqueaba a unas lágrimas, quienes eran ellas para boicotear mi maquillaje!! (Y quién era él para...!!! NADIE, nunca fue, NADIE).
Acabo mi jornada, abro la puerta de personal... ¡que pronto oscurece ya joder! Pero... cómo suena el mar, cómo suena el mar... y caminando hacia casa mi enfado ni acrecienta, ni aminora, pero no me importaba seguir así.
Llegó aquí, el mensaje de Bito, el email de Inma, una beca para un curso aceptada, mi habitación con aires nuevos y me digo... ¡q coño!la vida no me va tan mal... A veces pienso que en días así, solo hay que tener el coraje suficiente para desviar pensamientos y torear acciones (siempre que se pueda, claro está).
... Y lo rico que está el pan con queso!???

24.10.05

Desvio



...Y de lo bueno que es correr y correr cuando no sabes dónde poner el culo.

Pero sigo en el mismo sitio. Y esto me asfixia, me asfixia más que antes, más que cuando creí que no podía ir a más. Cuando más controlado pensé que lo tenía, cuando los medios se hacen más seguro, cuando la gente a mi alrededor cree que estoy atando lazos, cuando parece que llevo la casa ya casi por el tejado, me urge salir de aquí, de perderme, de olvidarme del camino que sigo, coger un desvio a ninguna parte, dejar migas de pan para la vuelta, me da igual si las hormigas hacen de las suyas... pero este estatismo, esta perenne situación, muchos rodeos para acabar igual, ver una luz, pero no saber aguantar hasta que llegue el final. La paciencia ha sido mi gran consejera, apoyó una mano en mi hombro en los malos momentos, me levanto la cabeza despacito y me susurró palabras de aliento. Y ahora, solo quiero... correr, no a la meta, sino correr hacia donde nadie pueda alcanzarme.
Tengo la sensación que aquello que estoy siguiendo, tiene otro rostro, otra salida, buena o mala no sé, pero no será lo que buscaba. Y me asusta equivocarme, no quiero andar hacia atrás, pero si haría un desvio. Sí, un desvio, donde el Tiempo no cuente, donde los recuerdos no duelan, donde el miedo me tema, y poder ser más yo. Solo un poquito de más yo.

A Bito, porque desde lo que me dijiste el otro día, no paro de dar vueltas con albonoz y aún chanclas de verano por la casa. Sigo aquí.

22.10.05

Apatía

Hace dos semanas estaba escribiendo un post sobre la cama para el juego de Bito, cuando el pitorrito del internete de salio y me jodio la conexion no pudiendolo enviar, mi reacción institiva, torpe y dramática para al asunto fue darle al boton de "atrás" eliminando el cuento, ni boton de actualizar ni mierdas, en algún agujero de este universo de telecomunicaciones andará mi historia, la de Manuel Cifuentes y Rosa Lampida, dos bailarines que usaban con desparpajo el movimiento de sus cuerpos para decirse cuánto se amaban, pero cobardes para declararselo frente a frente... y el tiempo seguía y los bailes continuaban, y tocaban nuevos cuerpos y su amor iba a la deriva... Esa era mi historia Bito, siendo no haber podido participar esta vez en el juego, aunque intención tenía pero "fallos técnicos" me impidieron publicar. Esto puede ponerme en clara definición de "flojeras", porque podría haber vuelto a escribir la historia y no tener que justificarme tanto como lo estoy haciendo ahora, pero... me dio tanto coraje que era incapaz de volver a ponerme a escribir. Y si a esto le sumamos mi apatía última por escribir post... Imaginad.
Pues si, estoy de vacas flacas, sin inspiración, con apatía por soltar tantas cosas que podría soltar pero que un nudo marinero llena mi garganta y me impide decirlo tal cual. Todo lo veo soso, insípido, carente de sentido...y me harto de leer en los blogs que usualmente visito, y me encantaría contestar la mayoría de las veces, pero es como si mis dedos, en el momento de posarse sobre el teclado, se quedaran sin tinta.
Supongo que a más de uno le habrá pasado a veces.
Y nada. Hoy escribo esta especie de justificación, no sé ni cómo llamarla... por si algún duende de estos de los internete le da por borrar mi blog de no escribir.
Saludos.
Volveré.

3.10.05

Nuevos retos




Mañana se hará evidente el cambio de tuerca que procesa mi vida. Cuando aún tan siquiera he abrazado el título de licenciada (los papeles están tramitándose), me cuelgo un nuevo "disfraz": un traje-chaqueta muy femenino, zapatos de alto tacón, bolso de marcado caracter urbano, discreto suéter, pelo cuidadosamente arreglado, maquillaje natural, un poco de más brillo en los labios... Mañana seré la chica en practicas del departamento comercial de uno de los mejores hoteles de mi ciudad. Es mi nuevo trabajo (no remunerado), es un nuevo reto por conseguir, una nueva puerta que abro, un camino por el que aposté y al que ahora accedo para darme a valer, para demostrarme una vez más que puedo con todo lo que me proponga y para darle razón a mis corazonadas, a mi intuitivo olfato de mujer...

Y el resto ahora no me importa. No porque deba interesarme más esto y deba centrarme en ello, sino es que por primera vez me doy cuenta que lo que tengo entre manos es algo mucho más importante en mi vida y que el resto... ese resto, y ese otro patetico resto, puede esperar, y si se impacienta, que tome el primer bus y regrese a su casa.
Almudena está encontrando su sitio.

20.9.05

Licencia para olvidar

Hoy.
Sencilla y complejamente hoy.
Me acabo de licenciar.
Siete años de proceso. Tres de ellos sumida en la depresión que mi ex-novio me producía. Un cuarto año en que estuve a punto de tirarlo todo por la borda por su culpa. Le dejé, me arme de valor, no le veía sentido a seguir, pero continúe... por mi, me decía, pero no sabía porqué. Me quité más asignaturas que en los anteriores tres años juntos y tiré adelante. Pedí una beca para irme fuera de alli, para acabar lo poco que me quedaba sin el malsabor que me producía estar en esa facultad que era el recuerdo vivo de mi sufrida relación. Pero me la denegaron. Respiré hondo, me matriculé de todo lo que me quedaba, comencé a trabajar, curré hasta en esos inviolables meses de febrero y junio, me "bajé los pantalones" con profesores que no quería ni cruzarmelos por el pasillo, repetí sus asignaturas, me acoplé a sus nuevos programas y aguante sus reproches en clase y tutorías. Me presenté a todo. Y desde hace dos años y medio no suspendí ninguna. Subí la media. Y hoy, me he licenciado en Historia.
No puedo negar que hoy no me haya acordado de él, de Pedro, mi ex. De sus intentos por joderme, de sus amenazas, de sus infravaloraciones...

Tampoco puedo negar que hoy no me acordase del otro. De tí. Y cumplí lo cometido: me dije que cuando me licenciase iba a tener el valor suficiente para escribirte ese mensaje. Y lo hice.
Y me has respondido.
Con un email.
Era el email que esperaba: no dices las palabras que tanto deseaba, ni tampoco aquellas que pudieran herirme. Es, sencillamente, tu email. El que podía haberse escrito hace unos cuatro meses, el que pudiera escribirse dentro de dos años.
Un email que no dice nada.
Esto me hace darme cuenta, que por mucho que pueda ahora responderte... tampoco puedo yo decirte nada. Podría reprocharte, pero incluso eso me sabe a poco. Podría fingir y crear un ambiente genial entre los dos, un colegueo falseo, un intercambio de "nada" entre ex-amantes...
Te rebosa la cobardía. Ahora si puedo decirlo con claridad.Te rebosa la cobardía. Hasta intentando ser claro en ese email... te huelo el miedo a decirme la verdad.
Pero, por una vez, me he adelantado: no me hace falta saberla porque ya no la necesito.


10.9.05

En el parque

-Yo voy a tener dos niños
* ¿Y si te salen niñas?
-No. No voy a tener niñas.
* ah!jajajaja... eso no lo eliges tú!
- Sí, sí que lo elijo... yo solo voy a tener niños, machotes...
Ella lo mira a punto de saltar, pero él toma la reválida, abandona el tono guasón y se pone más serio:
- Quiero tener niños, dos.
* ¿Por qué?¿No te gustan las niñas?...
- Las niñas se parecerían a ti... me dan miedo, siendo tan guapas, que venga uno como yo, y me las robe...

7.9.05

A golpes contra el calendario

Se me amontonan los post. Todos en mi cabeza, parecen que pueden a llegar a salirme por una oreja y colarse de la impresora para dentro y de ahi por el cable usb al portatil y entrar en la página y pegarse solos con cinta virtualmente adhesiva. Hoy "ando fina", fina de jodida. Creo que no seré capaz de llegar al lunes y hacer ese examen. Como cuando das impulso a una pelota para que llegue hasta el final de una rampa y antes de caer por otro costado, le falta una décima y regresa a ti, como huyendo despavorida. Así me siento. Ni puedo ser franca conmigo misma, porque realmente no sé si todo es este examen o hay más cosas. Y esas cosas que pudieran parecer, que no resultan dificiles de adivinar... son las de menos. Entonces llega el problema. El problema de darme cuenta que todo esto se me está pasando... o más bien de darme cuenta de aquello que tanto me decían tantas personas, de que todo tiene su "tiempo", de que hay que dejarlo solo para que todo quede en su sitio... Y no sé porqué coño a mi todo eso, que puede sonar a filosofía limpia y de libro de Bucay, me parece horrible, me parece triste. Creo que me he dado cuenta de que no me conformo con la realidad que me han "prestado". No sé cuando podré darle mi giro a las cosas y ponerlas en la estantería según mi caótico orden. La cuestión es que el Tiempo siempre juega en la casilla que va a la izquierda de la mía en el parchís, y me come, y luego cuenta 20.

26.8.05

Glup!



Del oceáno de tus miradas,
aparte la vista...

24.8.05

Don de gentes

Este verano un juego inesperado se presentó como pasatiempo: un puzzle. Pero no puzzle de los que haciamos de pequeños, que tenían por la parte de atrás simbolitos para saber a cuál de los cuatro que contenía la caja pertenecía cada pieza; ni tampoco esos bellos puzzles mosaicos de grandes obras de arte: esa Capilla Sixtina, los famosos angelitos de Rafael, las llaves de San Pedro... Este puzzle es de personas, las que voy conociendo a diario por los trabajos que estoy desempeñando. Con algunas de ellas el contacto dura décimas de segundos, y aún así, pueden llegar a impactarme más que una conversación con otra durante unos minutos (los que tardo en ponerle un gintonic en copa de balón), en ocasiónes, el contacto no es visual, solo escucho su voz, tras un teléfono, y son capaces de contarme lo mal que lo pasan a fin de mes cómo para ceder a mi intento de venderles un curso de inglés (a mi la garganta se me hace un nudo escuchando algunas cosas y os prometo que si el negocio fuese mio, haría becas para aquellos padres que quieren que sus hijos aprendan pero no pueden pagarle una formación complementaria... No es sindrome santateresino, es que creo que soy demasiado débil e ingenua aún en esta vida). Otras son las personas que como piezas desiguales se amontonan en este puzzle: la gente que ya conocía y que voy conociendo más, los que sólo me saludaban y ahora preguntan por cómo me va el día, los que no se sabían mi nombre y hoy sé que hablan de mi con otros... Todos ellos conforman este particular pasatiempo durante el verano. Cada noche, cada mañana, me aportan esa dósis suficiente para comprender que la vida esta llena de gentes complejas, de mentes complejas, de formas de ver la vida distintas, de planteamientos a veces radicalmente opuestos, pero también de la búsqueda de necesidades que hace que personas sin nada en común acaben charlando de su soledad y de comprender quizás mejor a aquel que se sienta solo frente a un johnnywalker, con un malboro y un mechero del último pub de moda de la ciudad... y de seguir sorprendiéndome, con niños aún imberbes de mirada perdida obsesionados por un gramo de coca, del temblor de sus bocas cuando piden papel o buscan la esquina más oscura del bar, implorando con perdón que no les delate...
Demasiada madurez para un periodo estival, demasiado que cambiar para tan corto periodo de tiempo.
Me quedan cosas en el tintero, cosas que no sé aún describir, otras que faltan por venir (el verano no ha acabado)... ¿Cómo puede esto rellenar mi curriculum, en esa parte final, adicional, colocando un "don de gentes"?¿Cómo?
... Y de fondo suena: {Philippe Rombi "Cinq fois Deux" }

16.8.05

Retomando tareas

Ya no es sólo mi amiga-gemela pacense, que con su tripita de ocho meses está premonitoria y sabe con un saludo por vía messenger cómo me encuentro... ni las miradas de Inma cuando sabe que le esquivo hablar de ello o cuando las palabras se me amontonan y lo suelto todo sin parar. Ahora también Gloria leyendome por aquí percibe bastante bien cómo me siento y se atreve a soltarme un "no me gusta lo que veo" y "ya no sé cómo puedo ayudarte". Lo mismo que Inma, lo mismo que Rosa, lo mismo de todos aquellos que consiguen darse cuenta que tras mi mirada diaria de "veraneo" aparente, de mi bucólica imagen de pasotismo, por dentro... la estoy pasando canutas! Y ya no es que esto se haya acrecentado, sino que el tiempo ha transcurrido, demasiado ya, para yo seguir así, porque este desequilibrio esta acabando con parte de lo que soy, de lo que con tanto trabajo y esfuerzo me costó volver a construir, para que...
Por ellas y por algunos otros... vuelvo a tomar las riendas del olvido. De la forma más constante que mi corazón aguante. Porque nadie se merece que me vea así, porque me conocen de una forma y así quiero permanecer, sin altibajos, sin sonrisas con alma sangrante... hasta que llore de risa recordando con ellas el coñazo que les dí ("recuerdas niña el encoñamiento que te dió con el de Madrid..."). Chicas, no prometo nada, pero ahi queda apuntada la tarea.

11.8.05

A falta de musas...

... buenas son las palabras de un Maestro *






Este "adios", no maquilla un "hasta luego".
Este "nunca", no esconde un "ojalá".
Estas cenizas no juegan con fuego,
este ciego no mira para atrás,
este notario firma lo que escribo,
esta letra, no la protestaré;
ahorrate el acuse de recibo,
estas visperas son las de después.
A este ruido, tan huérfano de padre,
no voy a permitirle que taladre
un corazón, podrido de latir.
Este pez, ya no muere por tu boca.
Esta loc@, se va con otra loc@...
estos ojos no lloran más por ti.
* El maestro Sabina

8.8.05

Tal día como hoy...


Me propuse no escribir hoy. Me propuse pasar por alto este día, no dejar huella o constancia que se aprecie de mi, aún presente, dolor. Me daba asco seguir dando pena, consideré este blog un error, con encubierto sentido, una prolongación de los sentimientos que más debía paliar precisamente no haciéndoles caso. ¿Es eso el olvido? Escribirte aquí más palabras, que nunca llegarán a tu puerto, que nunca se teclearán en otro sitio donde puedas llegar a leerlas (ese posible email...), ni que saldrán de mi boca porque ya no tengo nada (sea lo que sea que haga falta) para llamarte. Ni base, ni preguntas, ni porqués... En tres meses se han diluido mis sueños, se han derramado y esparcido todas las causas suficientes para descolgar el movil y decirte mis cuatro verdades, darle y encontrar razones donde solo había confusiones... Ya no queda nada. Nada, nada, nada... Tanto vacio. Y no sé porqué esto me sigue doliendo, no sé porque me sigues doliendo... Siento no saber explicar esto de más formas, es más, ojala no tuviera que sentir la suma necesidad de expresarlo, ojalá este sufrimiento se hubiera esparcido como tantas otras cosas nuestras, que tuvieron hace más de tres meses una razón de ser y que ahora no merece a tu juicio ni la más mísera de las llamadas para decirme adios; ojalá este dolor se lo hubiera tragado el water como aquella puta colilla que eché hace doce días y se la tragó, sin volver a fumar desde entonces. Todo esto debería ser más fácil...

¿Qué dije aquella vez para que tus ojos dejasen de mirarme?

2.8.05

El juego de Bito

"ENFRASCADA"

Aphaia llevaba siempre en su bolso un tarro de cristal. De pequeñas dimensiones, desprovisto de todo papel propandístico y de tapadera roja, curiosamente se perdía entre la gran cantidad de cosas que llevaba consigo, como toda mujer moderna que se precie. Lejos de parecer inservible, nada semejante a muchos otros artilujios que se encontraban en los distintos departamentos del bolso, el tarro actuaba como un recogedor de recuerdos. Aphaia introducía en él diminutos fragmentos (si puede llamarse así) de muchas de las situaciones más llamativas y curiosas que pasaban por su vida y de las que quería dejar constancia de alguna forma: un hilo del pañuelo que tenía atado al cuello mientras esperaba la nota del último exámen de su carrera, un cartón que había impregnado de un perfume en el Corte inglés y que le recordaba aquellas noches de invierno, un mechón de pelo de una amiga que andaba en México, la luz del Retiro aquella tarde, una gomilla de pelo con la que él le anudo una de las trenzas que le hizo una tarde en la cama, una cerilla escogida entre cien de una cajetilla que tenía la propaganda del hostal al que fueron, el pico de una servilleta de papel de aquel restaurante donde un chico moreno de largas pestañas la miraba sin parar y no supieron que decirse, un falso anillo hecho con las tiras de adornos que complementan los "felicidades" de los regalos, un botón de la camisa de él (la de rayas azules), un possit roto en dos pedazos, los dos dentro del tarro, pero alejados (contenía un número de teléfono), la intensidad de su mirada al amanecer, el beso que depositó en su frente acto seguido, varios papelillos de los carnavales del 97, el humo de aquel cigarro que se fumó antes de despedirse de ella, la etiqueta de la camiseta que le molestaba en la nuca y que ella cortó dulcemente con sus dientes (Springfield.M.), la mitad de un billete de metro, las dos promesas que le hizo y que no cumplió, una de las lágrimas derramadas cuando subió a ese autobús, cuatro sabores (el helado de avellana, su barra de labios impregnada en los suyos, el chicle de canela-menta y la sal de la Caleta), una orquilla pequeña (para apenas 7pelos), un abanico de abrazos...
Llegaba tarde. La tiranta del bolso pesaba aquella mañana más que nunca ("llevaré demasiada calderilla", pensó), situada sobre la tira del sujetador rosa con flores, se le clavaba dejando una rojiza marca en su hombro. Se sintio afatigada, optó por cambiarselo de hombro, pero el peso parecía el mismo y apenas sintió alivio. Subía las escaleras casi una a una, posando los dos pies, luego uno al siguiente, y el otro, con la mano agarrando la barandilla, interrumpiendo el ritmo normal/frenético de muchos transeúntes. Paró en seco. Sus pulsaciones se aceleraban, sentía la tensión en las sienes. Descolgó el bolso y lo puso en el suelo, en medio de la escalera, entre miles de personas que la subían y bajaban. Un chico sorprendido por tal gesto, se acercó por si quería ayuda. Aphaia agarró con gran fuerza el bolso, tiró de él y no podía, en un segundo intento se lo hechó rapidamente hacia el hombro derecho y continuó su camino. Pareció recobrar el aliento, el pulso volvió a su estado natural, salió de la boca de metro y vió la luz. Sonrió. Justo en ese momento, la tiranta del bolso escapa del hombro y cae al suelo con tal brusquedad que el tarro sale de él disparado a morir, haciéndose añicos. Ella cae de rodillas y comienza recoger todos los recuerdos sustanciales que el recipiente guardaba, eran tan pequeños, estaba tan nerviosa, que apenas podía atinar a cogerlos. Ni tan siquiera prestaba atencion al resto del bolso, al resto de sus pertenencias, al movil, a sus gafas de lejos... Lloraba. Las lágrimas se mezclaban de forma curiosa con los cristales. De forma un tanto lenta, todo quedaba recogido, incluido ya el resto de sus cosas, las cuales introdujo descuidadamente en el bolso. En una mano tenía amontonados todos aquellos fetiches del tarro. Cerraba su puño con fuerza. Y volvió a sonreir.
Esa misma tarde quemó aquellos diminutos recuerdos, abrió la ventana de su habitación y sopló con fuerza las cenizas que quedaban. "Se mezclarán con los aromas, el beso en la frente, los abrazos, las miradas al amanecer, el humo de ese cigarro rubio...". Salió de su vida para siempre.

31.7.05

Brigada Anti-Vicio

"Es un buen momento para dejar de fumar"... me dije el jueves.
Es domingo. He superado dos noches de curro donde entre que pones mil copas, cobras mil cuentas de alcohol, deleitas con galletitas saladas y chocolatinas a los clientes "vip's", observas el trapicheo del personal, las miradas con palabras de enamorados, haces de psicóloga, compañera de trabajo, de mujer soberbia para no tener que aguantar a pesados, consejera instantánea, cortadora perfeccionista de limones cuyo ángulo se aproxime a 180º y su grosor sea lo suficientemente deslizante para que quepa entre el vaso y el hielo... mientras ocurre todo eso, van sobrando minutos entre una tarea y otra en los que podría haberme encendido un cigarro, dar la primera calada y mirar al mar. Pensar en ti. Es una estampa cotidiana que podía repetir unas siete, ocho o diez veces en la noche. Eso fue la semana pasada.
Pasado el finde, habiendo aguantado esas dos noches, con dos claros momentos de tensión y con la gran tentación que supone tener una máquina de tabaco de la que puedo abrir y disponer cuántas veces quiera... Considerando que he dado un costoso paso, aunque pequeño para lo que me queda por andar... me dispongo a seguir sin fumar por más tiempo. Hasta que se me olvide como se enciende un cigarro. Hasta que lo de mirar al mar y pensarte, sea agua pasada.