Hoy.
Sencilla y complejamente hoy.
Me acabo de licenciar.
Siete años de proceso. Tres de ellos sumida en la depresión que mi ex-novio me producía. Un cuarto año en que estuve a punto de tirarlo todo por la borda por su culpa. Le dejé, me arme de valor, no le veía sentido a seguir, pero continúe... por mi, me decía, pero no sabía porqué. Me quité más asignaturas que en los anteriores tres años juntos y tiré adelante. Pedí una beca para irme fuera de alli, para acabar lo poco que me quedaba sin el malsabor que me producía estar en esa facultad que era el recuerdo vivo de mi sufrida relación. Pero me la denegaron. Respiré hondo, me matriculé de todo lo que me quedaba, comencé a trabajar, curré hasta en esos inviolables meses de febrero y junio, me "bajé los pantalones" con profesores que no quería ni cruzarmelos por el pasillo, repetí sus asignaturas, me acoplé a sus nuevos programas y aguante sus reproches en clase y tutorías. Me presenté a todo. Y desde hace dos años y medio no suspendí ninguna. Subí la media. Y hoy, me he licenciado en Historia.
No puedo negar que hoy no me haya acordado de él, de Pedro, mi ex. De sus intentos por joderme, de sus amenazas, de sus infravaloraciones...
Tampoco puedo negar que hoy no me acordase del otro. De tí. Y cumplí lo cometido: me dije que cuando me licenciase iba a tener el valor suficiente para escribirte ese mensaje. Y lo hice.
Y me has respondido.
Con un email.
Era el email que esperaba: no dices las palabras que tanto deseaba, ni tampoco aquellas que pudieran herirme. Es, sencillamente, tu email. El que podía haberse escrito hace unos cuatro meses, el que pudiera escribirse dentro de dos años.
Un email que no dice nada.
Esto me hace darme cuenta, que por mucho que pueda ahora responderte... tampoco puedo yo decirte nada. Podría reprocharte, pero incluso eso me sabe a poco. Podría fingir y crear un ambiente genial entre los dos, un colegueo falseo, un intercambio de "nada" entre ex-amantes...
Te rebosa la cobardía. Ahora si puedo decirlo con claridad.Te rebosa la cobardía. Hasta intentando ser claro en ese email... te huelo el miedo a decirme la verdad.
Pero, por una vez, me he adelantado: no me hace falta saberla porque ya no la necesito.
20.9.05
10.9.05
En el parque
-Yo voy a tener dos niños
* ¿Y si te salen niñas?
-No. No voy a tener niñas.
* ah!jajajaja... eso no lo eliges tú!
- Sí, sí que lo elijo... yo solo voy a tener niños, machotes...
Ella lo mira a punto de saltar, pero él toma la reválida, abandona el tono guasón y se pone más serio:
- Quiero tener niños, dos.
* ¿Por qué?¿No te gustan las niñas?...
- Las niñas se parecerían a ti... me dan miedo, siendo tan guapas, que venga uno como yo, y me las robe...
* ¿Y si te salen niñas?
-No. No voy a tener niñas.
* ah!jajajaja... eso no lo eliges tú!
- Sí, sí que lo elijo... yo solo voy a tener niños, machotes...
Ella lo mira a punto de saltar, pero él toma la reválida, abandona el tono guasón y se pone más serio:
- Quiero tener niños, dos.
* ¿Por qué?¿No te gustan las niñas?...
- Las niñas se parecerían a ti... me dan miedo, siendo tan guapas, que venga uno como yo, y me las robe...
7.9.05
A golpes contra el calendario
Se me amontonan los post. Todos en mi cabeza, parecen que pueden a llegar a salirme por una oreja y colarse de la impresora para dentro y de ahi por el cable usb al portatil y entrar en la página y pegarse solos con cinta virtualmente adhesiva. Hoy "ando fina", fina de jodida. Creo que no seré capaz de llegar al lunes y hacer ese examen. Como cuando das impulso a una pelota para que llegue hasta el final de una rampa y antes de caer por otro costado, le falta una décima y regresa a ti, como huyendo despavorida. Así me siento. Ni puedo ser franca conmigo misma, porque realmente no sé si todo es este examen o hay más cosas. Y esas cosas que pudieran parecer, que no resultan dificiles de adivinar... son las de menos. Entonces llega el problema. El problema de darme cuenta que todo esto se me está pasando... o más bien de darme cuenta de aquello que tanto me decían tantas personas, de que todo tiene su "tiempo", de que hay que dejarlo solo para que todo quede en su sitio... Y no sé porqué coño a mi todo eso, que puede sonar a filosofía limpia y de libro de Bucay, me parece horrible, me parece triste. Creo que me he dado cuenta de que no me conformo con la realidad que me han "prestado". No sé cuando podré darle mi giro a las cosas y ponerlas en la estantería según mi caótico orden. La cuestión es que el Tiempo siempre juega en la casilla que va a la izquierda de la mía en el parchís, y me come, y luego cuenta 20.
26.8.05
24.8.05
Don de gentes
Este verano un juego inesperado se presentó como pasatiempo: un puzzle. Pero no puzzle de los que haciamos de pequeños, que tenían por la parte de atrás simbolitos para saber a cuál de los cuatro que contenía la caja pertenecía cada pieza; ni tampoco esos bellos puzzles mosaicos de grandes obras de arte: esa Capilla Sixtina, los famosos angelitos de Rafael, las llaves de San Pedro... Este puzzle es de personas, las que voy conociendo a diario por los trabajos que estoy desempeñando. Con algunas de ellas el contacto dura décimas de segundos, y aún así, pueden llegar a impactarme más que una conversación con otra durante unos minutos (los que tardo en ponerle un gintonic en copa de balón), en ocasiónes, el contacto no es visual, solo escucho su voz, tras un teléfono, y son capaces de contarme lo mal que lo pasan a fin de mes cómo para ceder a mi intento de venderles un curso de inglés (a mi la garganta se me hace un nudo escuchando algunas cosas y os prometo que si el negocio fuese mio, haría becas para aquellos padres que quieren que sus hijos aprendan pero no pueden pagarle una formación complementaria... No es sindrome santateresino, es que creo que soy demasiado débil e ingenua aún en esta vida). Otras son las personas que como piezas desiguales se amontonan en este puzzle: la gente que ya conocía y que voy conociendo más, los que sólo me saludaban y ahora preguntan por cómo me va el día, los que no se sabían mi nombre y hoy sé que hablan de mi con otros... Todos ellos conforman este particular pasatiempo durante el verano. Cada noche, cada mañana, me aportan esa dósis suficiente para comprender que la vida esta llena de gentes complejas, de mentes complejas, de formas de ver la vida distintas, de planteamientos a veces radicalmente opuestos, pero también de la búsqueda de necesidades que hace que personas sin nada en común acaben charlando de su soledad y de comprender quizás mejor a aquel que se sienta solo frente a un johnnywalker, con un malboro y un mechero del último pub de moda de la ciudad... y de seguir sorprendiéndome, con niños aún imberbes de mirada perdida obsesionados por un gramo de coca, del temblor de sus bocas cuando piden papel o buscan la esquina más oscura del bar, implorando con perdón que no les delate...
Demasiada madurez para un periodo estival, demasiado que cambiar para tan corto periodo de tiempo.
Me quedan cosas en el tintero, cosas que no sé aún describir, otras que faltan por venir (el verano no ha acabado)... ¿Cómo puede esto rellenar mi curriculum, en esa parte final, adicional, colocando un "don de gentes"?¿Cómo?
... Y de fondo suena: {Philippe Rombi "Cinq fois Deux" }
16.8.05
Retomando tareas
Ya no es sólo mi amiga-gemela pacense, que con su tripita de ocho meses está premonitoria y sabe con un saludo por vía messenger cómo me encuentro... ni las miradas de Inma cuando sabe que le esquivo hablar de ello o cuando las palabras se me amontonan y lo suelto todo sin parar. Ahora también Gloria leyendome por aquí percibe bastante bien cómo me siento y se atreve a soltarme un "no me gusta lo que veo" y "ya no sé cómo puedo ayudarte". Lo mismo que Inma, lo mismo que Rosa, lo mismo de todos aquellos que consiguen darse cuenta que tras mi mirada diaria de "veraneo" aparente, de mi bucólica imagen de pasotismo, por dentro... la estoy pasando canutas! Y ya no es que esto se haya acrecentado, sino que el tiempo ha transcurrido, demasiado ya, para yo seguir así, porque este desequilibrio esta acabando con parte de lo que soy, de lo que con tanto trabajo y esfuerzo me costó volver a construir, para que...
Por ellas y por algunos otros... vuelvo a tomar las riendas del olvido. De la forma más constante que mi corazón aguante. Porque nadie se merece que me vea así, porque me conocen de una forma y así quiero permanecer, sin altibajos, sin sonrisas con alma sangrante... hasta que llore de risa recordando con ellas el coñazo que les dí ("recuerdas niña el encoñamiento que te dió con el de Madrid..."). Chicas, no prometo nada, pero ahi queda apuntada la tarea.
11.8.05
A falta de musas...
... buenas son las palabras de un Maestro *


Este "adios", no maquilla un "hasta luego".
Este "nunca", no esconde un "ojalá".
Estas cenizas no juegan con fuego,
este ciego no mira para atrás,
este notario firma lo que escribo,
esta letra, no la protestaré;
ahorrate el acuse de recibo,
estas visperas son las de después.
A este ruido, tan huérfano de padre,
no voy a permitirle que taladre
un corazón, podrido de latir.
Este pez, ya no muere por tu boca.
Esta loc@, se va con otra loc@...
estos ojos no lloran más por ti.
* El maestro Sabina
8.8.05
Tal día como hoy...

Me propuse no escribir hoy. Me propuse pasar por alto este día, no dejar huella o constancia que se aprecie de mi, aún presente, dolor. Me daba asco seguir dando pena, consideré este blog un error, con encubierto sentido, una prolongación de los sentimientos que más debía paliar precisamente no haciéndoles caso. ¿Es eso el olvido? Escribirte aquí más palabras, que nunca llegarán a tu puerto, que nunca se teclearán en otro sitio donde puedas llegar a leerlas (ese posible email...), ni que saldrán de mi boca porque ya no tengo nada (sea lo que sea que haga falta) para llamarte. Ni base, ni preguntas, ni porqués... En tres meses se han diluido mis sueños, se han derramado y esparcido todas las causas suficientes para descolgar el movil y decirte mis cuatro verdades, darle y encontrar razones donde solo había confusiones... Ya no queda nada. Nada, nada, nada... Tanto vacio. Y no sé porqué esto me sigue doliendo, no sé porque me sigues doliendo... Siento no saber explicar esto de más formas, es más, ojala no tuviera que sentir la suma necesidad de expresarlo, ojalá este sufrimiento se hubiera esparcido como tantas otras cosas nuestras, que tuvieron hace más de tres meses una razón de ser y que ahora no merece a tu juicio ni la más mísera de las llamadas para decirme adios; ojalá este dolor se lo hubiera tragado el water como aquella puta colilla que eché hace doce días y se la tragó, sin volver a fumar desde entonces. Todo esto debería ser más fácil...
¿Qué dije aquella vez para que tus ojos dejasen de mirarme?
2.8.05
El juego de Bito
"ENFRASCADA"
Aphaia llevaba siempre en su bolso un tarro de cristal. De pequeñas dimensiones, desprovisto de todo papel propandístico y de tapadera roja, curiosamente se perdía entre la gran cantidad de cosas que llevaba consigo, como toda mujer moderna que se precie. Lejos de parecer inservible, nada semejante a muchos otros artilujios que se encontraban en los distintos departamentos del bolso, el tarro actuaba como un recogedor de recuerdos. Aphaia introducía en él diminutos fragmentos (si puede llamarse así) de muchas de las situaciones más llamativas y curiosas que pasaban por su vida y de las que quería dejar constancia de alguna forma: un hilo del pañuelo que tenía atado al cuello mientras esperaba la nota del último exámen de su carrera, un cartón que había impregnado de un perfume en el Corte inglés y que le recordaba aquellas noches de invierno, un mechón de pelo de una amiga que andaba en México, la luz del Retiro aquella tarde, una gomilla de pelo con la que él le anudo una de las trenzas que le hizo una tarde en la cama, una cerilla escogida entre cien de una cajetilla que tenía la propaganda del hostal al que fueron, el pico de una servilleta de papel de aquel restaurante donde un chico moreno de largas pestañas la miraba sin parar y no supieron que decirse, un falso anillo hecho con las tiras de adornos que complementan los "felicidades" de los regalos, un botón de la camisa de él (la de rayas azules), un possit roto en dos pedazos, los dos dentro del tarro, pero alejados (contenía un número de teléfono), la intensidad de su mirada al amanecer, el beso que depositó en su frente acto seguido, varios papelillos de los carnavales del 97, el humo de aquel cigarro que se fumó antes de despedirse de ella, la etiqueta de la camiseta que le molestaba en la nuca y que ella cortó dulcemente con sus dientes (Springfield.M.), la mitad de un billete de metro, las dos promesas que le hizo y que no cumplió, una de las lágrimas derramadas cuando subió a ese autobús, cuatro sabores (el helado de avellana, su barra de labios impregnada en los suyos, el chicle de canela-menta y la sal de la Caleta), una orquilla pequeña (para apenas 7pelos), un abanico de abrazos...
Llegaba tarde. La tiranta del bolso pesaba aquella mañana más que nunca ("llevaré demasiada calderilla", pensó), situada sobre la tira del sujetador rosa con flores, se le clavaba dejando una rojiza marca en su hombro. Se sintio afatigada, optó por cambiarselo de hombro, pero el peso parecía el mismo y apenas sintió alivio. Subía las escaleras casi una a una, posando los dos pies, luego uno al siguiente, y el otro, con la mano agarrando la barandilla, interrumpiendo el ritmo normal/frenético de muchos transeúntes. Paró en seco. Sus pulsaciones se aceleraban, sentía la tensión en las sienes. Descolgó el bolso y lo puso en el suelo, en medio de la escalera, entre miles de personas que la subían y bajaban. Un chico sorprendido por tal gesto, se acercó por si quería ayuda. Aphaia agarró con gran fuerza el bolso, tiró de él y no podía, en un segundo intento se lo hechó rapidamente hacia el hombro derecho y continuó su camino. Pareció recobrar el aliento, el pulso volvió a su estado natural, salió de la boca de metro y vió la luz. Sonrió. Justo en ese momento, la tiranta del bolso escapa del hombro y cae al suelo con tal brusquedad que el tarro sale de él disparado a morir, haciéndose añicos. Ella cae de rodillas y comienza recoger todos los recuerdos sustanciales que el recipiente guardaba, eran tan pequeños, estaba tan nerviosa, que apenas podía atinar a cogerlos. Ni tan siquiera prestaba atencion al resto del bolso, al resto de sus pertenencias, al movil, a sus gafas de lejos... Lloraba. Las lágrimas se mezclaban de forma curiosa con los cristales. De forma un tanto lenta, todo quedaba recogido, incluido ya el resto de sus cosas, las cuales introdujo descuidadamente en el bolso. En una mano tenía amontonados todos aquellos fetiches del tarro. Cerraba su puño con fuerza. Y volvió a sonreir.
Esa misma tarde quemó aquellos diminutos recuerdos, abrió la ventana de su habitación y sopló con fuerza las cenizas que quedaban. "Se mezclarán con los aromas, el beso en la frente, los abrazos, las miradas al amanecer, el humo de ese cigarro rubio...". Salió de su vida para siempre.
31.7.05
Brigada Anti-Vicio
"Es un buen momento para dejar de fumar"... me dije el jueves.
Es domingo. He superado dos noches de curro donde entre que pones mil copas, cobras mil cuentas de alcohol, deleitas con galletitas saladas y chocolatinas a los clientes "vip's", observas el trapicheo del personal, las miradas con palabras de enamorados, haces de psicóloga, compañera de trabajo, de mujer soberbia para no tener que aguantar a pesados, consejera instantánea, cortadora perfeccionista de limones cuyo ángulo se aproxime a 180º y su grosor sea lo suficientemente deslizante para que quepa entre el vaso y el hielo... mientras ocurre todo eso, van sobrando minutos entre una tarea y otra en los que podría haberme encendido un cigarro, dar la primera calada y mirar al mar. Pensar en ti. Es una estampa cotidiana que podía repetir unas siete, ocho o diez veces en la noche. Eso fue la semana pasada.
Pasado el finde, habiendo aguantado esas dos noches, con dos claros momentos de tensión y con la gran tentación que supone tener una máquina de tabaco de la que puedo abrir y disponer cuántas veces quiera... Considerando que he dado un costoso paso, aunque pequeño para lo que me queda por andar... me dispongo a seguir sin fumar por más tiempo. Hasta que se me olvide como se enciende un cigarro. Hasta que lo de mirar al mar y pensarte, sea agua pasada.
26.7.05
Nightology
Historias clonadas,
miradas inseguras.
Caricias de alquiler, labios que buscan besos, besos que una boca recoge. Boca que pronuncia palabras a las que mis oidos se hacen sordos, la insistencia hace que las crea. Una vez más, que le crea. Ingenuidad en estado puro.
Proyectar ilusiones que tal como nacen, mueren.
Cuatro horas de sentimientos incalificables, controvertidos como tantos, pasionales, divertidos, sinceros bajo el velo del engaño, entre paredes de humo, de música house y cócteles explosivos.
Me pide que no le aparte la mirada, que quiere sentir la fuerza de mis ojos en los tuyos. Y yo así lo hago. Y media hora sale por la puerta, por el portal, de mi vida. Y todo sigue igual. Todo.
miradas inseguras.
Caricias de alquiler, labios que buscan besos, besos que una boca recoge. Boca que pronuncia palabras a las que mis oidos se hacen sordos, la insistencia hace que las crea. Una vez más, que le crea. Ingenuidad en estado puro.
Proyectar ilusiones que tal como nacen, mueren.
Cuatro horas de sentimientos incalificables, controvertidos como tantos, pasionales, divertidos, sinceros bajo el velo del engaño, entre paredes de humo, de música house y cócteles explosivos.
Me pide que no le aparte la mirada, que quiere sentir la fuerza de mis ojos en los tuyos. Y yo así lo hago. Y media hora sale por la puerta, por el portal, de mi vida. Y todo sigue igual. Todo.
["No olvides nunca lo maravillosa que eres como mujer"]
25.7.05
La cena de las idiotas
El "insulto", con el mayor cariño. Incluso me autocalifico, puesto que también soy invitada, bueno, más bien, soy la anfitrina. Idiotas porque a veces somos demasiado tontas, porque nos dan cada palo... pero hay que saber reirse de determinados sucesos que ocurren en este día a día, porque no hay nadie mejor que nosotros mismos para hacer una parodía de nuestras situaciones.
El número de comensales: dos. Podría parecer romántico hasta la pata de la mesa, pero no va por ahí los tiros.
El Motivo: ¿hace falta motivo para aquellos que nos gusta invitar a nuestros amigos a cenar?En mi caso, siempre es un placer. Pero también lo hago por: el mediocarnet de coche de Inma, por celebrar la mitad casi de este patético verano para mi, no tanto para ella; porque teníamos que buscar una celebración para brindar con un vino recién descubierto, porque estoy sola en casa, por la soledad, por las compañías nocturnas, porque las noches pueden ser más amargas, pero a veces también más divertidas, porque a mi no me salieron los planes, porque ella tiene planes nuevos (uno de ellos muy atractivo)... Motivo puede ser también el hecho de que siempre tenemos una excusa para brindar, ya sea por algo tan simple y enorme como nuestra amistad, además de que siempre habrá algo que criticar (somos mujeres! que se puede esperar)... Porque tenemos futuros inciertos, porque nos sangra el corazón algunas veces y qué mejor que echarle un chorrito de vino por encima, porque deberíamos ser más en la mesa, pero no echaremos a nadie en falta.
El Menú: dos entremeses radicalmente opuestos, no en sabores, sí en tradiciones: unas gambitas regadas con vinito de mi tierra, en su nueva variante semidulce... y de fondo unos nachos con mezcla de tres quesos fundido (no es que sea algo exquisitamente culinario, pero nos derretimos en los mexicanos por comerlos). Y como plato principal secreto ibérico con salsa de champiñones y almendras, acompañadas de cebollas confitadas al aroma de bacon. La receta me la he inventado mientras iba por los largos corredores del supermercado.
El postre lo trae ella, supongo que helado (nuestro fiel aliado). Y la penúltima copa nos la tomaremos en la calle.
Datos adjuntos: colgaría después la foto del banquete, pero la cámara la tienen mis padres diambulando en su viaje por tierras valencianas. Así que... sí me creeis y teneís imaginación, lo habríais visualizado todo. Y a los más comilones, les guardaré un poquito.
De telón de fondo: dos amigas normales y corrientes, que intentan darle un toque dulzón a la amarga, a ratos, vida.
El número de comensales: dos. Podría parecer romántico hasta la pata de la mesa, pero no va por ahí los tiros.
El Motivo: ¿hace falta motivo para aquellos que nos gusta invitar a nuestros amigos a cenar?En mi caso, siempre es un placer. Pero también lo hago por: el mediocarnet de coche de Inma, por celebrar la mitad casi de este patético verano para mi, no tanto para ella; porque teníamos que buscar una celebración para brindar con un vino recién descubierto, porque estoy sola en casa, por la soledad, por las compañías nocturnas, porque las noches pueden ser más amargas, pero a veces también más divertidas, porque a mi no me salieron los planes, porque ella tiene planes nuevos (uno de ellos muy atractivo)... Motivo puede ser también el hecho de que siempre tenemos una excusa para brindar, ya sea por algo tan simple y enorme como nuestra amistad, además de que siempre habrá algo que criticar (somos mujeres! que se puede esperar)... Porque tenemos futuros inciertos, porque nos sangra el corazón algunas veces y qué mejor que echarle un chorrito de vino por encima, porque deberíamos ser más en la mesa, pero no echaremos a nadie en falta.
El Menú: dos entremeses radicalmente opuestos, no en sabores, sí en tradiciones: unas gambitas regadas con vinito de mi tierra, en su nueva variante semidulce... y de fondo unos nachos con mezcla de tres quesos fundido (no es que sea algo exquisitamente culinario, pero nos derretimos en los mexicanos por comerlos). Y como plato principal secreto ibérico con salsa de champiñones y almendras, acompañadas de cebollas confitadas al aroma de bacon. La receta me la he inventado mientras iba por los largos corredores del supermercado.
El postre lo trae ella, supongo que helado (nuestro fiel aliado). Y la penúltima copa nos la tomaremos en la calle.
Datos adjuntos: colgaría después la foto del banquete, pero la cámara la tienen mis padres diambulando en su viaje por tierras valencianas. Así que... sí me creeis y teneís imaginación, lo habríais visualizado todo. Y a los más comilones, les guardaré un poquito.
De telón de fondo: dos amigas normales y corrientes, que intentan darle un toque dulzón a la amarga, a ratos, vida.
17.7.05
El E-mail
Cuánto tiempo pude llevarme ayer... unos cincuenta minutos?pasó de una hora?... componiendo un email sin "bandeja de salida", guardado como borrador, lleno de tachaduras, de frases que se borran con solo apretar un botón incesamente. Iba dirigido a ti, y tenía la intención de mandarlo. Son apenas tres párrafos de unas tres o cuatro líneas cada uno; divididos en temáticas distintas, pero todas con un fin común: que me respondas. Intentando ser firme, pero que no te parezca tosca ni fría ni enfadada ni despechada ni dolida ni rencorosa...(ni que se note lo que aún siento, sino todo lo contrario) , adornando con un "jeje" para que tu sorpresa al recibirlo se apacigüe con una leve nota de humor que tanto decías que me caracterizaba... Pero al mismo tiempo, sincera, abrumadoramente sincera, que mi verdad te llegue, te de un latigazo por los cuatro costados y te ponga la cara roja por saber demostrarte lo que tú no supiste hacer en su momento. El orgullo me ha impedido escribirlo antes. Tu orgullo en cambio ni siquiera se tomaría la molestia de ser honesto y reconocer que hay que saber ceder alguna vez en la vida. Por supuesto, no te digo todo lo que podría decirte, y me callo cosas que sé que ya nunca saldrán ni por mi boca, ni por mis dedos. Pero el solo hecho de hacerte la pregunta del millón, pegarlo en un email que llegue a enviarse y que logres captar mi mensaje y respondas... sea todo lo que busque.
Pero ayer, cuando acabe de escribirlo, cuando "lo guarde como...", volví a leerlo, y entendí que ya ni tan siquiera eso pueda tener sentido.
Me arme de valor para dirigirte las palabras que meses atrás han salido como lágrimas... les puse nombre y apellidos. Pero soy incapaz de enviartelo.
Pero ayer, cuando acabe de escribirlo, cuando "lo guarde como...", volví a leerlo, y entendí que ya ni tan siquiera eso pueda tener sentido.
Me arme de valor para dirigirte las palabras que meses atrás han salido como lágrimas... les puse nombre y apellidos. Pero soy incapaz de enviartelo.
(Si supieras leer entre líneas...)
12.7.05
Free-time
Puede parecer que llevo tiempo sin escribir, pero el caso es que he escrito cuatro post y los cuatro los he borrado. No consigo saber expresar como me siento, la maraña con los días se hace más grande y se me atraganta como un bola en la garganta. No estoy aguantando nada, porque cuando he querido llorar, he llorado y lo he hecho mucho en estos días. Me siento como los poetas sin musa, como los cantautores sin servilletas de papel en un bar, como un culto inglés del siglo XIX sin máquina de escribir... me falta inspiración, me faltan tantas y tantas cosas... Y tengo mucho tiempo libre, y estoy a falta de ideas de como aprovecharlo, y darme cuenta de que pierdo minutos, horas, tardes enteras, me asquea, me odio a mi misma por estar asi; pero esto es un círculo vital que se me repite como el ajo, cuando menos hago, menos quiero hacer. Caigo en los primeros vicios que me alcanzan: el tabaco, el alcohol, la tele y el movil. Y me odio aún más por estar tan insípida, por no reconocerme ni yo misma, por seguir enchufada al ventilador y clavada con puntillas en un sofá. Me odio porque en cada "pause" de este estado, te sigo echando patéticamente de menos, porque me pregunto donde estarás y qué estarás haciendo, porque te imagino andando por esas secas calles que nunca conducen al mar, porque sigues estando aquí, y eso es tristísimo, tan triste... que me quita las ganas de ser yo.
3.7.05
Estado de la cuestión
Reconozco que evitado escribir en estos últimos días. He estado descansando y, a la vez, sin parar de reflexionar, de divagar sobre muchas cosas, aunque evitando llegar a conclusiones finales. Puede que sea este el texto que oficialice de alguna forma mis deducciones, de ahí que haya prolongado por un tiempo este escrito-pensamiento. Tu recuerdo aviva en mi de una forma que casi no puedo expresarlo, sin embargo, recordarte me sigue produciendo un dolor que paraliza mi cuerpo levemente por segundos, como las sensaciones que entran cuando crees desfallecer, cuando notas que se te baja la tensión... algo así. Cada vez se manifiesta menos, pero lo hace. Comencé a trabajar, a soportar algunas de esas noches donde allá, en esa casi islita que conforma el chiringuito, alguna canción evoca nuestra historia, mientras yo te voy desechando entre nubes de humo y miradas de hombres de barra que pretenden saber algo más que mi nombre. Llegué a pensar si podía odiarte. No de forma justificada, sino como un torpe remedio a esta 'sinrazón'... y la verdad es que me cansa tanto el tema que el odio me supone un soberano esfuerzo a estas alturas.
Me sigue costando expresar todo esto, puede que por la manifestada en tantas ocasiones, complicación de esta historia. Pero soy consciente ahora de que si me cuesta ponerle palabras a mis sentimientos, es quizás porque queda poco que decir. Y eso es lo más triste de todo esto.
¿Olvido?¿Nostalgia?... No me abanderan ya. ¿Resignación?Sería como seguir dándole un "toque dulce" a la historia. Sencillamente, la mejor medicina que he podido probar contra "tus males" es no comentarte. Mis confidentes que tan bien me conocen, saben encontrar en mi mirada, el estado de la cuestión, sin necesidad de buscar un café edulcorado con preguntas... Así que ahora me voy a una terracita, a compartir un tintito de verano, a obviar lo obvio... a seguir adelante.
23.6.05
La ventana indiscreta
Mi vecina tenia una cita. Vino a verme horas antes del "evento", como toda mujer, un tanto nerviosa. Era un reencuentro y como tal, siempre existe una polvorienta nube de dudas sobre formas de actuar, consejos a seguir, ropa que ponerse y, cómo saludarle... "Déjate llevar", intenté decirle mientras nos bebíamos una cocacola llenita de hielos y mi idolatrado ventilador nos daba vida. En un principio, no tiene por qué parecer algo especial, sino fuera porque la participación contraria, la masculina, corresponde a mi compañero de clase. Ése con el que he estado todo el año literalmente "codo con codo", que hemos trabajado en equipo como delegada y subdelegado que somos, que nos hemos hecho nuestras confidencias y un tío que me parece desde la primera semana que le conocí lo más bonachón que puede uno encontrarse por la vida hoy día (lo cual no es poco!).
Sabía la hora de la cita, sabía el lugar, mi vecina vive frente a mi, en otro edificio, y divisaba desde la ventana de mi cocina su portal. Vamos!que sólo me faltaban las palomitas, desenchufar el ventilador querido de mi cuarto, enchufarlo en la cocina y ... esperar.
Faltaban 4 o 5 minutos para la hora señalada. Él apareció ... no sé por donde apareció, estaba buscando una buena posicion en la ventana, pero allí estaba, y antes de tiempo. Toque caballeroso, y de protocolo. Ella se hacía esperar (qué bien he enseñado a mi chica!!) unos minutillos. Él se encontraba frente al portal, ni muy lejos, ni muy cerca, se movía con indecisión, una pierna adelante, otra atrás... Los minutos se hacían eternos, hasta lo eran para mi (jo! vecina, tampoco hace falta retocarte tanto, si estabas ya monísima horas antes cuando apareciste en mi casa!!). Èl parecía no poder más: un escaparate ("mi salvación", pensó). Cruzó la calle y se puso a mirarlo. Yo no sé que interés puede tener un escaparate de una tienda de 20duros, más que nada porque para mi es algo caótico, un poco de horrovacui amontonado, sin orden ni lógica y sin incentivo alguno: sabes que todo vale 20duros (o valía). Y entonces apareció ella, tan "cuidadosamente desaliñada" como le dije. Mira a la izquierda, luego a la derecha y lo vé. Él ya estaba mirandola desde medio segundo antes y se aproximaba a su encuentro. A mi los nervios me podían (la besará?, la saludará solo?, se lanzará ella?...), me encaramaba a la ventana de tal manera que casi me salgo de ella, pero me retiré a una escuadriñada esquinita porque pensé que la inteligencia de mi vecina podía hacerle instintivamente, como otras veces, mirar hacia mi ventana. Pero no, en esos momentos, ellos solo estaban pensando en ese momento, os lo aseguro: se dieron dos besos (bueno...no esta nada mal... pongamos que era la alternativa más políticamente correcta) y avanzaron calle abajo, a perderse entre la avenida, luego entre el paseo marítimo... hasta que caiga la Luna (monumentalmente ciclópea esta noche).
Y yo me quedé alli unos segundos, viéndoles desaparecer, y me sentí feliz, tremendamente feliz, me sentí de alguna forma parte de aquello que no tiene nombre, que no es aún nada... Ohhh! espíritu trotaconventos!!! vuelve a tu choza!!! te esperan apuntes mil por repasar y mi último examen en menos de 24horas.
(Chicos, espero sepais perdonar mi "curiosidad"...)
21.6.05
La última primavera
Mañana será verano, creo que sobre las nueve menos cuarto. Mañana llegará la estación prometida, sobre la que derrame ilusiones sin que llegaran aún sus vaivenes de calor... Quedará atrás la primavera, con su jovial abrazo; la que sembró de flores mi yermo balcón, pero también una primavera que trajo la intensidad de una despedida, los sinsabores de tu ausencia, las llamadas marcadas, las contenidas... Recibí la Primavera en tus brazos, una noche de marzo, allá en Madrid, como los amantes mitológicos, pero Céfiro comenzó a soplar demasiado pronto, y poco a poco, se fue desvaneciendo tu presencia, y yo, en mí, afloraba el más puro de los sentimientos, ingenuo, tímido pero decidido, hasta que poco a poco, a medida que llegaba el siguiente solsticio la sequía (de tu voz, de tu titubeante presencia) se presentó y fue marchitando toda esta historia, tan bella, tan insólita, tan nuestra. Al igual que la tierra no ha vuelvo ver llover el cielo, no volví a tener noticias tuyas. Y mi corazón kárstico se quiebra recordando tus promesas, incumplidas, para este verano.
Espero que vuestros planes para la estival temporada se cumplan. Yo, por cuestiones del "guión", me veo obligada a cambiarlos: un chiringuito por curro, un manojo de amigos y media docena de libros me esperan. No era lo previsto, pero como diría Montesquieu "no hay sinsabores de la vida que no se curen con una hora de lectura". Y el verano te da muchas horas para tumbarte en la playa con un buen libro, amigos contandote el "tomate" del día y un trabajo que te incentive de alguna forma a olvidar... "las promesas que no valen nada" (Piratas).
19.6.05
17.6.05
Yo nunca he...
... sabido cómo llevar el estudio al día; dejándolo todo para el final, por la maldita costumbre que tengo de dar lo mejor de mí bajo presión.
... salido de España (Gibraltar no cuenta no?), por triste que parezca, es una cruda realidad que pesa sobre mis hombros y rasca en mi orgullo de recién Técnico ICT.
... entendido la envidia existente en este mundo, y mucho menos entre mujeres.
... sabido comprar en un baratillo.
... comprendido a aquellos que hacen justamente lo contrario de lo que dicen.
... prometido cosas que sé que pueden no cumplirse.
... dejado de creer aún en lo nuestro.
... probado las lentejas (hice mucho caso a mi abuela y su refrán de "si las comes bien y si no, las dejas").
... fumado un porro ("ampaaaro, es la verdá"). No he sentido la suficiente curiosidad...
... conducido sin destino alguno y parar para secarme las lágrimas... Se secaron antes, mientras seguía conduciendo, abrí la ventanilla y dejé de llorar.
... vivido en una casa sola, que no es lo mismo que vivir sola.
... sabido escuchar una sola canción, sin buscarle un sentido y dejar de verme reflejada en ella.
... he hecho el amor en lugares públicos (el coche no cuenta, el coche es mio y es privado; donde esté estacionado es otra cosa...)
... he trabajado con un amigo (hasta este próximo viernes, que comenzaré mi nuevo curro en un chiringuito)
... sabido escuchar la palabra Madrid sin que un escalofrío recorra mi cuerpo.
["...es así que todo vale todo y todo se termina, todo se termina...todo, menos vos...", Coti y la Venegas ]
... salido de España (Gibraltar no cuenta no?), por triste que parezca, es una cruda realidad que pesa sobre mis hombros y rasca en mi orgullo de recién Técnico ICT.
... entendido la envidia existente en este mundo, y mucho menos entre mujeres.
... sabido comprar en un baratillo.
... comprendido a aquellos que hacen justamente lo contrario de lo que dicen.
... prometido cosas que sé que pueden no cumplirse.
... dejado de creer aún en lo nuestro.
... probado las lentejas (hice mucho caso a mi abuela y su refrán de "si las comes bien y si no, las dejas").
... fumado un porro ("ampaaaro, es la verdá"). No he sentido la suficiente curiosidad...
... conducido sin destino alguno y parar para secarme las lágrimas... Se secaron antes, mientras seguía conduciendo, abrí la ventanilla y dejé de llorar.
... vivido en una casa sola, que no es lo mismo que vivir sola.
... sabido escuchar una sola canción, sin buscarle un sentido y dejar de verme reflejada en ella.
... he hecho el amor en lugares públicos (el coche no cuenta, el coche es mio y es privado; donde esté estacionado es otra cosa...)
... he trabajado con un amigo (hasta este próximo viernes, que comenzaré mi nuevo curro en un chiringuito)
... sabido escuchar la palabra Madrid sin que un escalofrío recorra mi cuerpo.
["...es así que todo vale todo y todo se termina, todo se termina...todo, menos vos...", Coti y la Venegas
15.6.05
Palabras de sal
Amigos que se destapan entre chapas de cervezas y tintos de verano. Divagar sobre amor, relaciones, sexo y pop: qué hacer con nuestra vida?por qué nos llevamos tanto tiempo diciendo lo que queremos hacer y al final todo queda en eso?o... por qué cuando encuentras a la persona adecuada, te sientes tan bien, todo va tan bien, pero te das cuenta que él/ella no esta sintiendo lo mismo?... Son charlas que me ha regalado esta tarde un amigo, tostándonos al sol, compartiendo bronceador... y, por desgracia, las mismas penas.
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